¿Cómo pedirle a mi hijo que deje los aparatos si yo no lo hago? HUÉRFANOS DIGITALES


Seguramente ya has perdido la cuenta del número de veces que pides a tus niños que apaguen el aparato para comer, hacer tarea o para poder platicar. Es probable que estés cansado de repetirlo en tantas ocasiones y no logres mucho con hacerlo. Sin embargo, ¿te has puesto a pensar que tal vez tú en ocasiones haces lo mismo? Si nosotros nos la pasamos pegados al celular mandando mensajes, revisando Facebook en la computadora o viendo algo en la tableta, ¿cómo podemos pedirles a ellos que no lo hagan?

La situación nos suena parecida porque cada vez es más recurrente, ya sea porque vemos como los padres se distraen con sus aparatos o porque lo vivimos en carne propia. La tecnología tiene la capacidad de mantenernos ocupados, esto no necesariamente es malo, sin embargo, en ocasiones nos puede llegar a distraer de actividades realmente importantes como el tiempo en familia. De aquí nace un grupo llamado los “huérfanos digitales”, que son aquellos niños cuyos papás al estar constantemente al pendiente de sus dispositivos le prestan más atención a estos que a sus propios hijos. Son con los llamados “huérfanos digitales” que notamos cómo el mal uso de la tecnología de parte de los padres interfiere con la educación y el desarrollo de los hijos.


Podemos encontrar distintos artículos que nos mencionan y sobre todo que nos señalan como malos padres por dejar que la tecnología sea la nana de los pequeños; pero si nos ponemos a pensar y sobre todo a observar a las personas en un día cualquiera, no sólo la tecnología es adictiva para estas nuevas generaciones, pues por desgracia esto está afectando a todos sin importar edades.


El fin de semana pasado comía en un restaurant y de pronto llegó una familia. Los padres con sus niños se sentaron justo enfrente de donde yo estaba. Acto seguido, los padres sacaron su celular y comenzaron a verlo. Pasaron casi 25 minutos y ellos entretenidos, por lo que sus hijos, comenzaron a inquietarse, se subían a la silla, tiraban la servilleta al suelo y todo eso para llamar la atención de los padres y ellos, con la intención de calmarlos sacaron una tablet para que se entretuvieran en lo que les traían su comida.


La alerta que se está generando últimamente, es justo eso, que los padres pasan más tiempo en el celular y no ponen atención a las necesidades de sus hijos en tiempos que incluso eran especiales para pasarlos en familia. Esto es una interrupción adictiva que puede traer consigo efectos nocivos tanto en lo físico como en lo emocional.


Las lesiones en niños pequeños de 0 a 5 años aumentaron un 10% en E.U en el año 2012 según un estudio de la Universidad de YALE. La principal causa de ello fue por falta de atención por parte de los educadores los cuales en vez de prestar atención a los pequeños se distraen por el uso del celular.


Debemos tener presente que nos estamos perdiendo momentos esenciales y sobre todo especiales con nuestros pequeños pues el tiempo corre sin oportunidad para recuperarlo.


El vínculo afectivo que establecemos con nuestros hijos, tarda en establecerse 6 años, por esa razón, es importante que nos aseguremos que tengan satisfecha esa necesidad, la cual se logrará a través de la cercanía, de la proximidad, de la comunicación que tengamos hacia ellos.


Otra investigación de EBG Technology concluyó que el 54% de los niños encuestados en diferentes países piensa que sus padres usan los dispositivos electrónicos con excesiva frecuencia y un 32% de ellos se sienten insignificantes frente a unos padres hiperconectados, generando posibles consecuencias negativas en el desarrollo del niño y provocar la sensación en el menor de que "el celular es más importante que yo".


Como padres, siempre nos preocupamos por estar pendientes de lo que hacen los más pequeños, pero no nos percatamos de nuestro actuar. Ser adulto conlleva la responsabilidad de educar y ser un ejemplo a seguir. Es por eso que, antes de pedirle a nuestros niños que hagan o dejen de hacer algo, deben saber que la tarea que pedimos no es irrealizable y que hasta nosotros podemos llevarla a cabo. En este caso, es importante que tomes control de tus aparatos para que ellos puedan hacer lo mismo.


A simple vista la tarea no parece ser tan difícil; sin embargo, requiere de un compromiso grande y mucho esfuerzo. Empieza por aprender a establecer límites, definir espacios y momentos en los que puedan utilizarlos, tanto tus hijos como tú. Así evitarán la tentación de revisarlos cada cinco minutos en lugares como la mesa, a la hora de la comida o durante una actividad en familia.


Recuerda y piensa que si tú como adulto, no regulas el tiempo que pasas frente a tu celular o alguna pantalla, ¿crees que su hijo será capaz de hacerlo?


Finalmente, pasar tiempo de calidad y cantidad con ellos sin la tecnología abrirá espacios de confianza y comunicación que te permitirá divertirte con ellos, conocerlos más y poder orientarles a ser mejores cada día.

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