Kidfluencers: niños ganando millones en redes sociales


Ryan Kaji, un niño de 7 años, ganó 22 millones de dólares en un año gracias a sus videos de YouTube. Como él, hay muchos otros niños que ganan dinero en redes sociales. Los niños influencers o kidfluencers son menores que tienen miles o millones de seguidores en redes sociales. Gracias a su alto número de seguidores pueden cobrar a las marcas para hacer publicidad de sus productos o servicios; además, las redes sociales suelen pagarles para que sigan publicando contenido. Algunos de los dilemas que surgen sobre el tema de los kidfluencers:Falta de protección legal. Al ser menores de edad no tienen permiso legal para acceder al dinero que ganan, por lo cual sus padres deben administrarlo. Como no hay una relación empleador-empleado, falta definir los términos y condiciones bajo los cuales los niños son grabados, pues aún no es considerado trabajo infantil. ● Capacidad de elección cuestionable. Algunos padres de los niños influencers argumentan que sus hijos disfrutan de grabar estos videos y están de acuerdo con hacerlo; sin embargo, debido a su madurez es difícil que conozcan y prevean las consecuencias. ● Niños con cuentas de redes sociales. De acuerdo con las políticas de redes sociales, los menores de 13 años no pueden tener perfiles. Sin embargo, los padres crean y administran las cuentas en donde muestran únicamente contenido de sus hijos. ● Pérdida de privacidad. Una vez que un contenido se vuelve viral en internet es imposible controlar quién lo ve y qué hace con él. La imagen de estos menores está al acceso de cualquier persona. ● Huella digital imborrable. Aunque el menor crezca este contenido no desaparecerá de internet, esto podría tener consecuencias en su salud emocional. Debido a estos dilemas, aún falta regulación legal que proteja los derechos y la privacidad de estos niños. Esto no significa que su presencia en redes sociales esté prohibida; sin embargo, es necesario definir con claridad las condiciones bajo las cuales son grabados y establecer reglas para cuidarlos lo más posible. En esta solución deben participar las redes sociales y los gobiernos de cada país.

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